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Por Robert Amadou
(Louis-
"Los principios naturales son los únicos que se deben,
primeramente, presentar a la inteligencia humana y, las
tradiciones que se siguen, por más sublimes y
profundas que sean, jamás deben ser empleadas
sino como confirmaciones, porque la existencia humana
surgió antes que los libros"
Portrait nº 319
(Obras Póstumas Vol. I. pág. 40,41)
El Martinismo es una forma de vivir, pero sus principios de acción están subordinados a una determinada manera de pensar. La soberanía de la inteligencia y del sentido moral debe ser respetada. Ningún vulgar oportunista y ningún utilitarismo podrían ser admitidos. Las verdades esenciales y exactas que los libros sólo pueden confirmar, rigen nuestra existencia y nuestra actividad total. Cualquiera que sea el plano sobre el cual se haya el hombre, su conducta surge de sus certezas profundas, intelectuales, digamos la palabra: filosóficas. Es porque sabe de dónde viene y hacia dónde va que el hombre podrá orientar su acción política y darle un sentido. La respuesta al problema capital del destino humano contiene la solución de todas las cuestiones que se presentan al hombre.
Antes de poseer la lógica de esta deducción, antes de exponer las consecuencias morales o políticas de la doctrina Martinista, preguntemos, primeramente, cuál es su fundamento. ¿Cuáles son, en el espíritu de Saint-
"Es un espectáculo, bastante aflictivo, cuando se quiere contemplar al hombre, verlo atormentado por el deseo de conocer sin percibir las razones de cosa alguna y, al mismo tiempo, teniendo la audacia y la temeridad de querer darlas para todo"
Esas primeras líneas de la obra inicial de Saint-
"El hombre es la suma de todos los problemas. Él mismo es un problema, el enigma de los enigmas. La cuestión que él deposita, la que su propia naturaleza encierra, nos obliga a solucionarla. Una teoría que no mirase, en primera instancia, el bien del hombre, sería totalmente inútil"
Y ese bien sólo puede resultar de la respuesta a la interrogación humana. La existencia de esa interrogación será la primera certeza. En efecto, se impone una constatación: el estado del hombre. Ahora bien, este estado se caracteriza por la angustia, el sentimiento de limitación y de imperfección. El hecho de que el hombre pueda ignorar y asombrarse por esto, es un misterio inicial que ocasiona, lógicamente, las conclusiones sobre el origen y el destino del hombre. Pero es solamente por el estudio del hombre, por la profundización del problema, por la reflexión sobre los términos del problema, que encontraremos la solución del mismo. Tal es el método de Saint-
"Aquél que posee el conocimiento de sí mismo tendrá acceso a la ciencia del mundo, de los otros seres. Pero el conocimiento de sí, es solamente en sí que conviene buscarlo. Es en el espíritu del hombre que debemos encontrar las leyes que dirigirán su origen" (4).
El hombre que es el enigma, es también la llave del enigma. ¿Se podría decir que tenemos ahí una tautología? ¿Y no se podría probar el valor del espíritu o la eminente naturaleza del hombre por un método que los presupone? Pero no se trata de utilizar un método para demostrar la superioridad de la facultad intelectual. Ni siquiera se trata de una idea directriz apropiada para establecer las bases de esa facultad. Delante de su situación que es también su enigma, el hombre es naturalmente llevado a examinarse. Él quiere juzgar los elementos del enigma. Su reflejo normal (si podemos decirlo así) será mirar para sí mismo, pues ahí reside el problema. También es una infelicidad para el hombre tener necesidad de pruebas extrañas a su persona "para conocerse y creer en su propia naturaleza, porque ella trae consigo testimonios mucho más evidentes que los que puede concentrar en la observación de los objetos sensibles y materiales" (5).
Es solamente después de haberse reconocido por aquello que él es, que el hombre convencido de su Divinidad y de su situación central decide tomarse por medida de las cosas, o, al menos, por principio de su explicación. Afirmar que de la verdadera naturaleza del hombre debe resultar "el conocimiento de las leyes de la naturaleza y de los otros seres" (6), no es un postulado, es una certeza; la conclusión de una experiencia. Si el Martinismo nos hace encontrar la explicación del Universo y la visión de Dios, es porque tiene su fuente en "el arte de conocerse a sí mismo". Saint-
Nuestra situación exige una respuesta exacta. Los otros problemas son accesorios. Pero, Saint-
La cuestión de su origen y procedencia no será esclarecida de inmediato, pero la cura tendrá que ser procurada y los remedios tendrán que ser recetados en primer lugar. El Humanismo de Saint-
Insistamos un poco sobre el carácter a priori que acabamos de negar en el Martinismo. Conviene no dejar ninguna duda. Es la naturaleza íntima de Saint-
Saint-
NOTAS:
(1) Errores, 1782 I, pág. 3.
(2) Errores, prefacio, pág. V
(3) Errores, 1782 I, pág. 9
(4) Tableau Natural, 1900, pág. 2
(5) Errores, I, pág. 56
(6) Tableau Natural, 1900, pág. 2
(7) Máxima Kikaya, 63
(8) Tableau Natural, 1900, I, pág. 1
(9) La palabra "humanismo" fue aplicada a Saint-
(10) El acontecimiento más estrepitoso de esta lucha incesante testimoniada por los libros y los apuntes históricos de Saint-
(11) Retrato nº 576, I, pág. 72. Según ibid, nº 362 "Mi obra tiene su base y su desarrollo en lo divino, no dejará, espero, de tener su final en el mismo Divino".
(12) Henri Martin: Historia de Francia, Paris, Furne, 1860 t. XVI, p. 530.
(13) Conf. El Ministerio del Hombre Espíritu, pág. 1, 3, 7 y 8. "Todos los recursos extraídos de la orden de este mundo, de la orden de la naturaleza, son precarios y frágiles…Para nosotros es mucho más fácil alcanzar las luces y las certezas que brillan en el mundo donde habitamos, que hacernos familiares con las oscuridades y las tinieblas que envuelven el mundo donde estamos;… en fin, estamos más próximos a aquello que llamamos el otro mundo, que a este".